Día: junio 20, 2013

El Artesano, un emprendedor a la antigua

Almired

Almired de bronce

No podría ser de otra forma el nacimiento de este blog. ¿Qué es un artesano?, básicamente podríamos definirle como una persona que elabora productos artesanos, qué redundante ¿no? Pero es mucho más, y si nos fijamos también tiene mucho que ver con el momento actual. Si nos remontamos años, incluso siglos atrás, un artesano era un emprendedor, “bonita palabra muy de moda” de la época, una persona que emprendía su propio negocio con el objetivo principal de subsistir, hacía sus productos con la tecnología y la materia prima de la que disponía en el momento, haciendo de todo, viviendas, templos de culto, fortalezas, herramientas, ropa, calzado, alimentos, todo con Estilo Artesano, todo igual y a la vez diferente.
Actualmente la base de lo que es un artesano no ha cambiado en esencia, pero sí a los ojos de los demás. Ahora al artesano se tiende a verle como un bohemio perdido en pequeñas poblaciones y donde los turistas suelen comprar sus productos de Estilo Artesano, hechos de forma artesanal, pero veamos:
El objetivo, sigue siendo igual, subsistir, pero actualizado, ahora además es un emprendedor, vamos como antiguamente, con pocas o ninguna ayuda.
Los materiales, siguen más o menos igual, arcilla, maderas nobles, hierro, vidrio etc. pero en algunos casos también se han actualizado para dar paso a nuevas materias primas.
La estética, igual pero diferente, las piezas de un artesano, muchas, son iguales, pero siempre diferentes por la habitual ausencia de moldes y el toque personal que da una pieza hecha a mano.
Pero lo que sí ha cambiado y además de forma radical es la forma y el porqué de que a la gente le interesen los productos artesanos, ahora se buscan esos productos para adornos, decoramos nuestras casas con objetos que antaño eran de uso cotidiano, compramos alimentos elaborados con “receta tradicional” e incluso si no podemos comprarlo nuevo, restauramos esa vieja mesa del pueblo que tiene 80 años y que encima nos queda mejor que una moderna, y como decía un amigo “más rústico”. Viajamos los fines de semana a casas y entornos rurales con el objetivo de intentar volver a una época que ya no existe ¿o sí?, e incluso muchos de nosotros nos planteamos una vida permanente en estos lugares, huyendo de las grandes ciudades y de los graves problemas que atravesamos.
Pero dejando a un lado el aspecto bucólico de la vida de un artesano y su forma de vida, ¿está la gente dispuesta a pagar lo que realmente cuesta hacer un producto artesano? y para terminar.

¿Es artesano todo lo que reluce?

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